Seguramente la palabra gamificación ya suena a la mayoría de nosotros, pero, para que nadie se quede sin saber lo que significa, abajo puede encontrar la definición (los que ya lo saben pueden omitir el siguiente párrafo).

Gamificación: según Kevin Werbach, autor de libro Gamificación, Revoluciona tu negocio con las técnicas de los juegos, es “el uso de elementos de juegos y técnicas de diseño de juegos en contextos que no son lúdicos”. Entonces no se trata de usar un juego que ya existe o crear uno nuevo para usarlo en un evento. Se trata de escoger e incluir solo partes de éste para dar más visibilidad/emoción/acción etc. al encuentro. Otro aspecto muy importante: la gamificación no se usa para que haya ganadores y premios, sino para involucrar al usuario y que participe en el evento de forma activa.

Ahora, que ya empieza a quedar claro qué es, cada uno ha empezado a formar unas ideas en su mente. Pero ¿cómo se usa?

Imagina que estás en una presentación a las 15h, en una habitación con luz artificial, tus compañeros medio dormidos y una persona explicando el contenido con una voz monótona dando mucha información detallada… Aburrido. Además, ¿qué parte de la información se te quedaría en la memoria? Seguramente muy poca.

Y ahora imagina que esta misma información la presentan en forma de un juego de memory con un montón de post-its coloridos en la mesa y los asistentes, divididos en equipos, tienen que encontrar las parejas y formar una historia para encontrar la solución. Divertido, animado y la información que hay que asimilar entra sola en la cabeza.

La gamificación puede ser tan simple como el ejemplo de arriba: es suficiente cambiar el chip y presentar lo mismo de una forma distinta. Pero la gamificación también puede llegar a niveles muy desarrollados, aquí un ejemplo:

Imagina que eres el nuevo menager y necesitas formar un equipo de trabajo, pero no sabes exactamente que aptitudes tienen las personas con quienes vas a trabajar. En vez de hacer entrevistas y preguntar a cada uno las mismas preguntas organizas un evento un día por la mañana. Todos se reúnen en una habitación y tienen que resolver un misterio/encontrar un tesoro/construir un mecanismo, etc. Al principio seguramente algunos de los participantes estarán más tímidos pero ya se involucrarán. Gracias a este juego podrás descubrir los dotes naturales de cada uno, si es más leader o trabaja mejor en equipo o si tiene imaginación. Sacarás conclusiones para asignar los trabajos a las personas adecuadas.

La gamificación tiene muchos aspectos positivos:

  • los asistentes se involucran más en el evento,
  • se crea un propósito común,
  • aumenta la proactividad,
  • se viven experiencias con calidad,
  • aumenta la comunicación, colaboración, confianza y “buen rollo” entre el personal,
  • el evento se transforma en un recuerdo agradable,
  • (esto igual no debería decirse en voz alta: te conviertes en un jefe que mola y que se lleva bien con su equipo 😉 )

Para emplear de forma correcta y efectiva la gamificación hay que planearlo todo con tiempo y tener en cuenta el número, la edad y las personalidades de los participantes. Hay que tener muy claros los objetivos que se quiere cumplir con el evento y saber emplear la información adquirida en el día a día. Y por último, lo primero de todo: ¡disfrutar del juego!